Nueva avalancha de emails de la prensa uruguaya sobre este asunto, y lo único que puedo decir es:

1) Desde Agosto de 2007 no mantengo ningún tipo de relación con el Sr. Calvo (ni profesional, ni mucho menos personal), por lo que no puedo ser de utilidad, y no puedo tampoco aportar ninguna información sobre las actividades del Sr. Calvo, que desconozco totalmente;
2) Reiterar lo mismo que ya manifesté en mi Carta al Director, y que se recoge más abajo;
3) Subrayar que la presunción de inocencia del Sr. Calvo y su derecho a un juicio justo, son garantías constitucionales básicas de las democracias, en los Estados de Derecho;
4) Insistir en que la prensa, muchas veces lejos de informar, incluso cumpliendo con su función de informar, puede crear peligrosos “juicios” paralelos que causan un dolor y un daño irreparables en los que sufren este acoso abrumador de los medios, en su entorno y en sus familiares; sólo ténganlo en cuenta de vez en cuando.
 
Jose Rodríguez
4 de Febrero de 2015

 

CARTA AL DIRECTOR – PRENSA URUGUAY Y ARGENTINA

DEL EX DIRECTOR GENERAL DE BUQUEBUS ESPAÑA
POR EL ASUNTO BUQUEBUS – PLUNA LÍNEAS AÉREAS URUGUAYAS
12 de Octubre de 2012

 
Buenas tardes,
En relación con el reciente asunto Buquebus-Pluna, que viene cubriendo de indignación las primeras páginas de la prensa uruguaya estos días, manifestar que he recibido varias peticiones de esa misma prensa uruguaya y argentina, para hacer declaraciones sobre todo este asunto, y que hasta la fecha me he negado a ello en todos los casos. Pero no quiero dejar pasar la ocasión para reclamar una llamada a la reflexión, pasado ya el inicial ruido mediático. Por lo que, aprovecho ahora la presente para cumplir con el raro ejercicio de romper una lanza por esas mismas personas con las que, desde Agosto de 2007, no mantengo relación alguna, y a las que no debo nada. Me refiero a Juan Carlos López Mena, y a Hernán Antonio Calvo Sánchez; romper una lanza -quizá me quede solo en ese ejercicio- y pese a las diferencias empresariales que nos llevaron a creer en proyectos profesionales divergentes, separando así nuestros caminos profesionales desde entonces.
No es justo (es mi legítima opinión, claro está) que se someta a tamaño escarnio público y al peso insoportable del amarillismo mediático a empresarios privados que, según parece, y hasta que se demuestre lo contrario -respetemos al menos un mínimo de presunción de inocencia-, no han cometido delito alguno y que, por el contrario, al menos en el caso de Juan Carlos López Mena, sí han contribuido decisivamente al crecimiento del país, con su apuesta innovadora y de alta calidad desde hace ya varias décadas por el transporte fluvio-marítimo en el Río de la Plata, y su impresionante aportación turística al país. ¿Hemos perdido el sentido de las cosas? Hemos perdido la memoria, eso sí.
Si yo fuera uruguayo, también me sentiría orgulloso de que Juan Carlos López Mena haya elegido mi país para vivir, y para educar y ver crecer a sus hijos en esa comunidad encantadora (he cruzado en coche en dos ocasiones el Uruguay, desde Colonia del Sacramento hasta Punta del Este, y no puedo decir otra cosa que es un país hermano encantador). Y estaría orgulloso de contar en mi comunidad nacional con un empresario de éxito, con una visión poco común que, en lo que lo he conocido, siempre me ha enriquecido por su inagotable afán de superación, de aporte al bien común, y de mejora de las condiciones sociales de su entorno. Es mi experiencia. Por todo, más sorprendido aún si cabe por ese sometimiento a escarnio público de un excelente referente empresarial a nivel internacional. Les recuerdo que, en el resto del mundo, y en el sector naviero, al que pertenezco y al que he dedicado ya 25 años de mi vida profesional, se considera a López Mena el visionario precursor de la alta velocidad marítima, y le tenemos por ello un gran respeto profesional. Pero, claro, no soy uruguayo, y quizá no entienda de estas cosas…
En el caso de Hernán Antonio Calvo Sánchez, estoy seguro de que todo se ha magnificado, y que un desafortunado malentendido ha llevado a una situación endiabladamente extraña, desorbitando suspicacias en un país más que hastiado de soportar enjuagues bucales de todo tipo (créanme que en España estamos también hartos de lo mismo: en todas partes cocinan con agua), y dando finalmente al traste con una operación que, al menos por mi parte estoy seguro, conociendo a los empresarios involucrados, habría sido finalmente y globalmente beneficiosa para el pueblo uruguayo. Por supuesto, por supuesto: también lo habría sido para los empresarios que apuestan por las aventuras empresariales. Lo contrario se llama beneficencia, y no es el caso, sobre todo si es un Gobierno el que al parecer acude a los empresarios locales primero para buscar soluciones a problemas de tal envergadura. Y siempre según las informaciones que he podido leer en la prensa uruguaya estos días, y que tendrán finalmente que ratificar jueces y Tribunales. Porque la cuestión que se ha ocultado tras el endiablado malentendido y la extrañeza de las fotos robadas, es que un gran empresario, dotado de una visión fuera de lo común, y de un profundo sentido de lo social, al parecer había al menos propuesto una solución a lo que parece un grave problema nacional, con la aerolínea de bandera uruguaya. Ahora, empecemos a hablar de lo que es legítimo y de lo que no lo es; de lo que es legal, y de lo que no lo es. Dentro del marco natural de las negociaciones empresariales, en las que por supuesto (¿que creían?), y no siempre o necesariamente para enjuagues bucales ilegales e ilegítimos, pueden y deben entrar los Gobiernos responsables cuando sólo se persigue el bien común. Máxime en lo tocante a sectores estratégicos y clave para las economías nacionales, como es su conectividad aérea por medio de una aerolínea de bandera. ¡ Casi nada !
No creo que desquiciando aún más las cosas, sea la mejor forma de hacer un buen servicio al país. Pero, claro, no soy uruguayo, y quizá no entiendo de estas cosas…
Y aprovecho también para pedir perdón por creer decididamente que sólo los poetas pueden cambiar el mundo… tanto como son los empresarios los que al final nos sacan esas castañas del fuego. ¿Quien si no? Ya veremos si salen ahora muchos empresarios privados interesados en aportar propuestas y soluciones al contencioso de Pluna, y a la más importante cuestión global de la conectividad aérea del país por medio de una aerolínea de bandera. Y cuantos de ellos lo serán a título benéfico-asistencial, no-lucrativo, filatélico-numismático, y/o colombófilo-filantrópico. Antes al contrario, dada la tensión mediática vivida, y conociendo el paño, estoy plenamente convencido que todo esto traerá ahora urgencias y necesidades que casan mal con las decisiones eficientes. Al tiempo, al tiempo, al tiempo.
Insisto: perdón por creer que son los empresarios visionarios los que, al final, y pese a que tengan la fea costumbre de los fines lucrativos -que tal es la finalidad esencial de las empresas-, nos sacan las castañas del fuego en situaciones como la vivida… olvidémonos aquí de los poetas, y también de los Gobiernos, que definitivamente no pueden sostener el pago de 2 Millones de dólares mensuales para mantener a Pluna. Creer lo contrario, es pura ilusión.
Por último, antes de seguir arremetiendo mediáticamente  contra sus personas, hagan el favor y piensen en sus familias, que también las tienen, y que estoy seguro de que sufren con todo esto. Ya basta, ya basta. Por favor. Eso sí, tan pronto como los jueces y Tribunales se pronuncien sobre los hechos, y resulte una condena en firme, si es que resulta una condena en firme, cumplan los condenados íntegramente las condenas. Pero no les carguemos con las cadenas del escarnio público, y el peso insoportable del juicio mediático paralelo, antes de que eso suceda. No es justo. El legítimo derecho a informar no debería estar alineado con el escarnio público y el amarillismo de mucha prensa actual. No es justo.
Sin más, y en ejercicio de mi legítimo derecho de rectificación,
reciba un cordial saludo.
Atentamente,
Jose Rodríguez
Maritime Consulting Group Spain